Por Iván Salcedo
Durante las últimas semanas, los precios del petróleo crudo se han reducido por los miedos de recesión económica en los Estados Unidos, la Zona Euro y un menor crecimiento en el resto de las economías mundiales. Esta reducción de precios se ha traducido en un alivio a los gobiernos del mundo, sin excluir a la República Dominicana, las cuales adquirían el crudo y los productos terminados del petróleo a precios históricos por la notable fortaleza del dólar en este ciclo y la amplia brecha entre los precios del crudo y los productos terminados dados en los márgenes de refinación.
Esta reducción en precios ha sido apreciada por los analistas del mercado como respuesta a los crecientes riesgos de una reducción de la actividad económica mundial, y no por evidencias firmes de un debilitamiento amplio de los fundamentos del mercado. Este desfase entre realidades, de los mercados financieros temerosos de una recesión y de los mercados físicos que muestran evidencias de un mercado con una oferta y demanda ajustadas, plantea incertidumbres de cara a la predicción del rumbo probable de los precios del petróleo.
Una de las principales firmas alcistas durante este ciclo ha sido el banco estadounidense Goldman Sachs. En un comentario a sus clientes del pasado 13 de julio reafirmó su previsión alcista sobre los precios del crudo y afirmó que, en el peor de los casos, estos se situarían “en un valor justo” dentro de un rango desde US$90 y hasta $105 dólares por barril de crudo Brent. Afirma que la reciente corrección de los precios ha sido provocada por pobre liquidez y factores técnicos en los mercados financieros.
Entre las principales preocupaciones de los mercados sobre los fundamentos del mercado petrolero, se encuentran: el rumbo del suministro de crudo y derivados desde Rusia hacia el mundo en medio de las sanciones por la guerra en Ucrania, el potencial de un mayor suministro por parte de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en un restablecimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, una merma en la demanda petrolera global a los precios recientes y por una menor actividad económica en Estados Unidos y Europa, y el potencial crecimiento del petróleo de esquisto en los Estados Unidos.
En lo concerniente a la producción rusa, esta se ha mostrado particularmente resiliente en medio de las campañas de occidente por limitar su comercialización en el mundo. De acuerdo con un informe del banco estadounidense J.P. Morgan, con fuente primaria en la firma Kpler, las exportaciones totales de crudo de Rusia han aumentado en los meses de mayo y junio frente al mes de febrero de este año (previo al inicio de la invasión rusa en Ucrania), con una importante reducción en los volúmenes europeos y un incremento en los envíos hacia China e India. Sin embargo, la historia de los productos terminados es distinta, con una reducción en los envíos internacionales, lo cual subraya una mayor tensión en los mercados globales de los productos terminados, particularmente sobre el diésel.
Sobre la capacidad de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos, a finales del mes de junio se escuchó al presidente francés Macron informar al estadounidense Biden sobre una exigua capacidad excedente de apenas 150 mil barriles en Arabia Saudita y ninguna de parte de los EAU. A finales de junio, así lo confirmó el ministro de energía de EAU, Suhail al-Mazrouei, en el caso de su país. En el caso saudita, esta realidad se halla respaldada por las informaciones históricas, el país se apresta a bombear a 10.7 millones de barriles por día en 2022, su nivel más alto en la historia y sólo en raras ocasiones y por breves lapsos de tiempo, de semanas o meses, ha podido sostener niveles de producción por encima de los 11 millones de barriles por día.
De su lado, el esquisto estadounidense, hasta años recientes considerado por muchos como el productor marginal del mercado global del crudo, se mantiene inflexible en su postura de disciplina de capital y retorno a sus inversores, con el consecuente efecto de esta política sobre la producción. Para el 2022, los niveles de inversión o CAPEX de las productoras de petróleo y gas no han aumentado significativamente, apenas un 17% según un sondeo de Deloitte, pese a la reciente alza de los precios del crudo. Las perspectivas de mayores inversiones podrían verse afectadas por la reciente desescalada de los precios del crudo y la venta masiva de las acciones del sector de energético en Junio, tras el empeoramiento de las perspectivas económicas y los miedos de recesión. Adicionalmente, señales de debilidad en el mercado estadounidense de algunos productos terminados como la gasolina pueden reforzar los miedos de las empresas de petróleo y gas sobre los precios del crudo.
La demanda petrolera mundial, en meses recientes, parece repuntar por una reactivación económica del segundo mayor consumidor global: China. Durante varios meses, la política de cero Covid-19 del gigante asiático causó una depresión de su consumo de crudo y derivados, sin embargo desde el levantamiento iniciado a principios de junio de esta año, los reportes apuntan a una recuperación de la demanda por encima de lo anticipado.
Estos factores en su conjunto parecerían alentar un escenario de precios alcista. Sin embargo, si persiste una política monetaria más restrictiva de lo previamente anticipado por el mercado debido a las presiones inflacionarias en las principales economías del mundo, si continúa la resiliencia de las exportaciones rusas persiste, si se materializan los temores de recesión en las principales economías del mundo y si la demanda de determinados productos terminados continúa debilitándose, entonces podría sucederse un escenario de precios más moderados.
Inclusive podrían ocurrir precios más bajos, si los resultados económicos resultan ser mucho peores a los estimados por organismos internacionales y firmas privadas en sus previsiones. No obstante, esta potencial debilidad en precios podría no perdurar por mucho, pues actualmente Estados Unidos y el resto de la OECD bombean cerca de unos 1.33 millones de barriles por día de sus reservas estratégicas al mercado internacional, lo cual está pautado a terminar en octubre de este año. De esta manera, se vislumbra en el corto plazo una situación de mayor estrechez en el mercado petrolero con unas implicaciones alcistas sobre los precios.
Revista Nirvana – Julio 2022
Santo Domingo, Distrito Nacional
Deja un comentario