MÁS DE 52 AÑOS SIRVIENDO A LA NACIÓN
Por Iván Salcedo

Tras cinco décadas de existencia y abasteciendo de combustibles al país, la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) se ha constituido en un auténtico pilar para la seguridad energética y estabilidad económica de la República Dominicana. Indudablemente, no es una central industrial cualquiera, es uno de los pilares del desarrollo económico e industrial del país.
Refidomsa se encuentra en la actualidad sumergida dentro de desafíos importantes en materia energética. La volatilidad de los precios del petróleo desatada por la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, así como la transición hacia fuentes renovables en los sectores de transportación y energía eléctrica, han puesto a prueba la capacidad del gobierno dominicano para garantizar un abastecimiento de combustible asequible y carente de contratiempos.
En este contexto, Refidomsa emerge como un instrumento estratégico imprescindible para el Estado: garantiza un suministro constante de derivados del petróleo, mitiga los impactos adversos de los conflictos internacionales sobre la economía y ofrece al país oportunidades de desarrollo productivo e industrial, a través de sus numerosas iniciativas y proyectos de expansión.
Sin embargo, es evidente que para que Refidomsa continúe cumpliendo ese rol en las próximas décadas, es imprescindible transformarla y fortalecerla. En este trabajo, no sólo haremos una retrospectiva sobre el rol de esta icónica empresa en el progreso económico e industrial de la República Dominicana, sino también propuestas concretas para viabilizar su futuro en un entorno industrial que adquiere día tras día mayor complejidad.
Realidades históricas: pasado y presente
Desde su inauguración en febrero de 1973, la Refinería Dominicana de Petróleo ha logrado suministrar de forma sostenida los combustibles que el aparato productivo nacional ha demandado para su desarrollo.
Según las estadísticas publicadas por la institución en ocasión de su quincuagésimo aniversario, más de mil millones de barriles en derivados del petróleo han sido satisfactoriamente entregados al mercado nacional desde su fundación. A pesar de las numerosas crisis económicas, sociales y políticas, tanto nacionales como internacionales, que han surgido a lo largo de estas cinco décadas, la refinería nunca ha dejado de refinar e importar los combustibles imprescindibles para el funcionamiento del país.
La influencia de esta destacada empresa en el devenir histórico de desarrollo del país es innegable. De hecho, se ha constituido como uno de los actores principales en el proceso de transformación que ha llevado a la República Dominicana a posicionarse entre las economías de mayor crecimiento y dinamismo de América Latina en el siglo XXI.
La decisión de establecer esta refinería a finales de la década de los 1960s, se ha convertido en una de las decisiones estratégicas más acertadas acarreadas por el Estado dominicano desde su fundación. Asimismo, igual de trascendental y visionaria fue la determinación del gobierno de turno de conformar una sociedad accionaria con la Royal Dutch Shell, una de las principales productoras de petróleo del mundo.
Gracias a esta alianza estratégica, en lo que podría considerarse como una de las primeras y más exitosas alianzas público y privadas del país, la naciente empresa obtuvo importantes ganancias. En primer lugar, el capital necesario para acarrear su progresiva expansión operativa, en la medida en que el aparato industrial y productivo del país lo requirieron, así como el know-how sobre las operaciones en el sector downstream petrolero internacional, lo cual incluyó, por supuesto, el acceso a los más asequibles y logísticamente favorables recursos petroleros del mundo. Refidomsa logró beneficiarse de la amplia influencia y red comercial global del conglomerado europeo en sus más de tres décadas de trayectoria en el mercado dominicano.
Con el advenimiento del nuevo milenio, mientras el mercado de combustibles en la República Dominicana se transformaba debido a una creciente competitividad impulsada por significativas inversiones en terminales privadas de importación y profundas reformas en el sector de generación eléctrica nacional, la Refinería enfrentaba incertidumbre en torno a su composición accionaria.
En 2008, la Royal Dutch Shell, socio fundador original de la empresa, decidió vender sus acciones como resultado de un cambio estratégico global enfocado en la desinversión del sector de refinación, particularmente en refinerías pequeñas con procesos tecnológicos menos complejos, como los de tipo topping e hydroskimming, esta última la categoría a la que pertenecía Refidomsa. Inicialmente, estas acciones fueron adquiridas por el Estado dominicano, aunque de manera transitoria.
Posteriormente, en una maniobra geopolítica del entonces presidente Leonel Fernández, las acciones fueron revendidas a Petróleos de Venezuela (PDVSA). De esta forma, en 2010, el 49% del capital accionario pasó a manos de la subsidiaria PDV Caribe, lo que llevó a cambiar posteriormente el nombre comercial de la empresa a Refidomsa PDV durante la gestión presidencial de Danilo Medina.
En retrospectiva, la sociedad con PDVSA no derivó en beneficios ni ventajas estratégicas significativas para la Refinería. Uno de los propósitos del emprendimiento de esta nueva empresa conjunta por parte del gobierno, era que esta alianza con Venezuela traería inversiones importantes para modernizar la refinería. El propio presidente Hugo Chávez prometió expandirla para procesar crudo pesado del Orinoco.
A pesar de los esfuerzos y determinación de representantes gobierno dominicano por efectuar inversiones de capital importantes para expandir las operaciones de la empresa, ninguno se materializó. Irónicamente, tan sólo un lustro después de la alianza, los envíos de crudo venezolano bajo el esquema de Petrocaribe comenzaron a decaer hasta suspenderse por completo. Curiosamente, antes del fin de la década (2010-2020), bajo ese mismo esquema societario, Estados Unidos, el enemigo acérrimo de la Venezuela chavista, terminó convirtiéndose en el mayor suplidor de petróleo para la República Dominicana. El acaecimiento del auge del petróleo de esquisto -como parte de la revolución del shale y tight oil en los Estados Unidos-, y el levantamiento de las limitaciones de crudo por parte del país norteamericano en diciembre 2015, salvó a la República Dominicana y a Refidomsa de una crisis de desabastecimiento de petróleo crudo para sus actividades de refinación.

En agosto de 2021, la determinación del Dr. Leonardo Aguilera -actual presidente del Consejo de Administración de Refidomsa- y del presidente de la república, Luis Abinader, por poner fin a la sociedad con Venezuela y adquirir las acciones de PDVSA se convierte en la decisión más acertada del Estado Dominicano con respecto a la entidad en décadas. Se le ha otorgado al Estado, y por consiguiente al Consejo de Administración de la empresa, la potestad y libertad total para radicar planes estratégicos e inversiones importantes, no sólo para salvaguardar la continuidad de sus operaciones al largo plazo, sino también para la preservación y aumento de su participación en el mercado de los hidrocarburos del país. En efecto, bajo la actual administración, se han efectuado los mayores gastos de capital de la historia de la entidad con un portafolio de proyectos de más de US$100 millones de dólares, orientados expandir y reforzar sus operaciones, lo cual contribuirá de manera inexorable a la mejora de la competitividad de la entidad en el mercado nacional de hidrocarburos.
Entre los principales proyectos desarrollados por Refidomsa se encuentran la expansión de almacenaje de gas licuado de petróleo (GLP) en la Terminal de Haina -con una inversión que superó los US$91 millones de dólares-. Este proyecto aumentó la capacidad de reserva de GLP de la empresa en 240 mil barriles hasta los 380 mil barriles, garantizándole al país hasta 41 días de suministro estable del vital producto para la transportación y las residencias del país. Así mismo, como proyecto complementario al anterior, se ha desarrollado el proyecto de facilidades de descarga de GLP en el muelle de ITABO -con una inversión de US$11.3 millones de dólares- y está en desarrollo el proyecto de reemplazo del oleoducto de la terminal de Nizao-Don Gregorio (con una inversión ascendente a US$4.1 millones de dólares). Todo esto constituye una mejora sustancial a la infraestructura logística de la empresa.

“Refidomsa es una empresa estratégica, estatal pero estratégica para el Estado dominicano. Y con los resultados que hemos tenido en estos años podemos confirmar que se pueden administrar las empresas estatales de manera eficiente, de manera correcta, cuando hay un personal también y hay ejecutivos y un consejo que así lo decidan”
Presidente Luis Abinader Corona Durante la inauguración de las
nuevas esferas de GLP – Diciembre 2024
Adicionalmente, y bajo la iniciativa de la presente administración, la Refinería ha emprendido sus primeros pasos en el sector upstream con la creación de una unidad de investigación y exploración de petróleo y gas, una instancia única en la República Dominicana. En febrero de 2024, Refidomsa presentó un informe científico indicando que en cuatro cuencas sedimentarias del país (Azua, San Juan, Cibao y Enriquillo) las rocas han alcanzado la madurez requerida para generar hidrocarburos líquidos y gaseosos. Esto queriendo decir que existe potencial para que en esas cuencas se formen y acumulen petróleo crudo y gas natural. Esto, sin lugar a dudas, abre la puerta a futuras inversiones de exploración e incluso eventual producción doméstica, un sueño perenne sobre la independencia energética dominicana. Especialmente, con los esfuerzos que aúna el Ministerio de Energía y Minas en la actualidad. En la actualidad, Refidomsa exhibe una posición fortalecida, puesto que es 100% propiedad del Estado, opera con resultados financieros y de mercado positivos y está efectuando mejoras de infraestructura después de décadas de estancamiento.

Con todo, persisten desafíos estructurales que amenazan su sostenibilidad a largo plazo. Desde la promulgación de Ley de Hidrocarburos 112-00, su reglamento de aplicación y las diferentes resoluciones que la complementan, la política de apertura a importadores privados ha fragmentado el mercado de combustibles, y hoy varias terminales compiten con la refinería, perdiendo desde entonces entre una parte significativa de su posición de mercado, aunque manteniendo su posición mayoritaria y dominante en la mayoría de los mercados de los combustibles individuales.
Estas empresas competidoras verticalmente integradas, que importan directamente combustibles desde el exterior, inclusive tienen la prerrogativa legal de detener sus importaciones en coyunturas de márgenes desfavorables -particularmente en mercados bajistas del petróleo-, lo que podría generar escasez de productos en el país de no ser Refidomsa el suplidor constante de los mismos, indistintamente de las condiciones prevalecientes en lo internacional. Esa realidad inexorablemente obliga al Estado Dominicano a procurar mantener y elevar la participación de mercado de Refidomsa en cada tipo de combustible para salvaguardar la seguridad energética nacional a través de políticas públicas y medidas puntuales para favorecer, en el marco de la legalidad, a la empresa estatal.
Por otro lado, se debe citar que también está el reto de adaptarse a la transición energética: la matriz de la generación energética de la República Dominicana ha ido en transición, particularmente por las ventajas del gas barato por la revolución del shale gas en los Estados Unidos y la instalación de la Central Termoeléctrica Punta Catalina que emplea carbón mineral para sus operaciones. Consecuentemente, esta industria ha ido alejándose progresivamente del fuel oil hacia el gas natural y el carbón. En adición a ello, la promulgación de la Ley No. 57-07, sobre incentivos al desarrollo fuentes renovables de energía las energías renovables, también ha contribuido a reducir la demanda interna de fueloil residual. Todo lo mencionado anteriormente, constituye un reto existencial para la refinería, que no puede prescindir, por su complejidad técnica de refinería hydroskimming, de una alta proporción de producción de fuel oil residual.
A este último reto se suman las tendencias globales en lo referente a la transportación (vehículos eléctricos) y la regulación ambiental más estricta -que exige combustible con especificaciones más estrictas para las cuales no está diseñada la refinería- que pudieran, eventualmente, provocar una disminución del consumo de derivados tradicionales en las próximas décadas. Por ello, es menester para el Estado Dominicano radicar políticas para que, en el futuro, la refinería se quede sin un mercado para una parte sustancial de su producción.
Para tales fines, a continuación, delinearemos cuatro grandes ejes estratégicos de acción. Que pudieran constituirse en un plan integrado para expandir y fortalecer a Refidomsa de cara a los próximos años, consolidándola como la garante fundamental de la seguridad energética nacional. Implementar estos ejes requerirá decisiones firmes, inversiones considerables y, sobre todo, visión de Estado. Sin lugar a dudas, a pesar de los enormes costos de las estrategias propuestas, los beneficios en términos de estabilidad económica, ahorro de divisas, precios más manejables y autonomía energética para el país justificarían con creces el esfuerzo a radicar por el Estado Dominicano o por alianzas público-privadas diseñadas para tales fines.
estrategias para expandir y fortalecer a Refidomsa
Con la finalidad de que Refidomsa añada mayor valor a sus operaciones, prolongue su vida útil y aumente su competitividad frente a los importadores privados integrados verticalmente, se plantean cuatro estrategias clave en el corto y mediano plazo. Cada una ataca una dimensión del negocio de los hidrocarburos: la producción de derivados, la distribución interna, el consumo nacional de fuel oil y el posicionamiento regional. Juntas, brindan una hoja de ruta coherente para garantizar que nuestra refinería estatal siga siendo sinónimo de seguridad energética nacional.
Modernización y ampliación de la capacidad de refinación

Entre las acciones estratégicas con respecto al mercado de combustibles que el Estado podría radicar, y con ello encauzar una profunda transformación de Refidomsa, se encuentra la construcción de una refinería moderna con mayor capacidad de procesamiento de crudo, con una complejidad Nelson elevada, próxima a la conversión completa, y con el aditamento de nuevas unidades como craqueo catalítico, hidrocraqueo, alquilación, isomeración, hidrotratamiento de destilados, entre otras. Con esas unidades, Refidomsa podría convertir prácticamente todos los residuos pesados en productos ligeros de mayor valor (gasolinas y diésel dentro de las especificaciones exigidas por el mercado) en lugar de producir fuel oil residual. El mercado de la República Dominicana desde hace décadas exhibe la madurez suficiente para sostener una refinería más amplia. El país importa millones de barriles de derivados terminados de petróleo cada año para complementar la producción local y, de ampliarse la refinación doméstica, muchos de esos dólares quedarían en el país y se reduciría la dependencia de mercados externos volátiles para abastecer el mercado interno de los combustibles que requiere. En resumen, una refinería más grande y moderna ahorraría divisas y elevaría la seguridad energética de la nación, al minimizar la necesidad de importar productos terminados.
Sin lugar a dudas, el principal desafío de este proyecto es el alto nivel de gasto de capital que conllevaría esta inversión. Una refinería de conversión profunda, según una revisión a los recientes proyectos radicados en el mundo, conservadoramente en términos de gasto de capital se sitúa en varios miles de millones de dólares. No obstante, existen distintas vías para viabilizarlo, desde asociaciones público-privadas hasta concesiones o financiamiento internacional.
El auge petrolero de Estados Unidos y sus crecientes exportaciones de crudo al mundo crean una oportunidad única para emprender un proyecto de esta naturaleza, puesto que la configuración de una gran parte del sector de la refinación y downstream en general de la región se preparó para el procesamiento de crudos pesados y extrapesados provenientes de México, Venezuela y Canadá. La producción de crudo de EE.UU. se expandió vertiginosamente en la última década, pasando de 3.97 millones de barriles diarios en 2008 a niveles récord de 13.49 millones de barriles por día en mayo de 2025, según informaciones de la Agencia de Información Energética de los Estados Unidos.
Por consiguiente, la creciente producción de crudo extra-ligero y ligero por la revolución del tight-oil de las formaciones de las cuencas Permian, Bakken y Eagle Ford de los Estados Unidos, para citar algunas, abre oportunidades para el establecimiento de refinerías diseñadas para el procesamiento de crudo con estas calidades. La República Dominicana, con su estabilidad jurídica probada y condiciones favorables de negocios, se encuentra en una posición óptima de explorar asociaciones estratégicas con productores independientes de shale oil de Texas o con alguna petrolera multinacional (Big Oil) interesada en incrementar su capacidad de refinación downstream. Una alianza de ese tipo podría concebir una nueva refinería de alta capacidad en suelo dominicano que no solo satisfaga la demanda interna, sino que también exporte combustibles a la región del Caribe y América Latina. Esta nueva refinería -con propósito dual- posicionaría al país como centro de procesamiento y redistribución de combustibles, generando empleos de calidad y encadenamientos con otros sectores.
Alternativamente, el estado podría decidir por aumentar la complejidad de la refinería actual desde una refinería tipo hidroskimming a una refinería de más compleja a través de la instalación de algunas de las unidades típicas de refinerías más complejas con el propósito de convertir el fuel oil residual en productos de mayor valor. Añadiendo, por ejemplo, un craqueador catalítico fluidizado (FCC) para convertir fuel oil residual en gasolina, o un hidrocraqueador para producir diésel de alto también a partir de fuel oil pesado, la refinería podría reducir drásticamente su producción de fuel oil No.6 y aumentar la producción de gasolinas y gasoil de alta calidad. Es un proyecto modular que tendría un alcance mucho más limitado que una nueva refinería, pero que aún así podría representar a la empresa un gasto de capital de varios cientos de millones de dólares. La ventaja principal de esta alternativa, sería que un proyecto de esta naturaleza podría dar una solución al exceso de producción de fuel oil en el escenario en el cual el mercado de eléctrico nacional elimine de su matriz a este combustible como fuente primaria para la generación.
En definitiva, ya sea mediante una nueva refinería de gran escala o una ampliación de la actual, República Dominicana debe evaluar seriamente la modernización de su capacidad de refinación. Es una apuesta que por su alto costo es ambiciosa, sin albergar duda alguna, pero imperativa para asegurar la autosuficiencia en combustibles en las próximas décadas. A pesar de las transformaciones energéticas que suceden en nuestra época, instituciones como la OPEP estiman que la demanda de petróleo crecerá en 18.2 millones de barriles por día y corporaciones como otras como Exxon Mobil, BP y Shell, estiman crecimiento del consumo por igual. Con la llegada de una administración menos sensible a los riesgos del cambio climático a la Casa Blanca en los Estados Unidos, es probable que los planes del Acuerdo de Paris se cumplan o que se concrete un compromiso para reducir el consumo de petróleo y las emisiones derivadas de este. Es decir, lo más probable -por lo que dictan las actuales circunstancias y perspectivas formales- es que el mundo no prescindirá del petróleo en el largo plazo.
Adquisición total o parcial de una cadena de estaciones de expendio de combustibles

Una segunda acción estratégica apunta a la integración vertical de Refidomsa en el mercado interno de combustibles, mediante la adquisición, ya sea total o parcial, de una red de estaciones de servicio (gasolineras). Actualmente, Refidomsa vende sus combustibles a distribuidores mayoristas y detallistas, pero no tiene control directo en el las ventas de los detallistas al consumidor final. Si el Estado dominicano, a través de la refinería u otra empresa, adquiriera una de las principales cadenas detallistas del país o formara un joint venture con alguna de estas, dotaría a Refidomsa de su propia red de decenas o cientos de gasolineras para comercializar directamente su producción. Esta estrategia de integración vertical traería múltiples ventajas. En primer lugar, garantizaría la salida comercial de los derivados producidos por Refidomsa, blindando a la empresa contra eventuales caídas en la demanda por una mayor competencia por parte de distribuidores privados. Con sus propias estaciones, la refinería siempre tendría asegurado un mercado donde colocar su producción, lo que a su vez le daría mayor estabilidad operativa a largo plazo. En segundo lugar, facilitaría la política de estabilización de precios de los combustibles.
El gobierno de Luis Abinader, según afirmaciones de finales de junio de 2025, ha destinado más de RD$85 mil millones de pesos dominicanos, desde el 2020, para subsidiar los combustibles en los últimos años para proteger a la población de las alzas internacionales. Estas compensaciones se canalizan hoy principalmente a través de las empresas importadoras y detallistas privadas, lo cual es complejo y poco flexible. En cambio, si Refidomsa controlara su red propia de estaciones, el Gobierno podría aplicar los subsidios directamente sobre su cadena de expendio, manejando de forma más ágil los ajustes de precios. Tendría mayor flexibilidad fiscal para decidir hasta dónde absorber alzas o traspasarlas, usando su margen comercial para amortiguar impactos. Esto incluso podría traducirse en un menor costo fiscal total, al evitar intermediarios en la compensación. En definitiva, una cadena estatal permitiría una mejor gestión de la política de precios combustibles, algo crucial en un país donde el costo de la energía repercute inmediatamente en transporte, alimentos y prácticamente toda la economía.
RD$85,000 millones de pesos
De acuerdo a informaciones de la Presidencia de la República, divulgadas en junio de 2025, desde 2020 se han destinado más de RD$85.0 mil millones de pesos en el subsidio de los combustibles en el país. A raíz del incremento de los precios del petróleo en los mercados internacionales por el conflicto entre Rusia y Ucrania, el gobierno dominicano dispuso en 2022 congelar los precios de los principales combustibles comercializados en la República Dominicana.
Desde luego, la idea de una red de gasolineras estatales no es novedosa ni debe verse como una política de nacionalización radical sin precedentes internacionales. Existen amplios precedentes en la región latinoamericana de empresas petroleras estatales con sus propias estaciones de servicio, liderando el mercado local. Algunos ejemplos incluyen: 1) Argentina: la petrolera estatal YPF posee la cadena de expendio más extensa del país, con cientos de estaciones bajo su marca. 2) Bolivia: YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) opera igualmente una amplia red de gasolineras estatales. 3) Brasil: Petrobras, a través de su subsidiaria distribuidora (hoy llamada Vibra Energía), controla la mayor cuota del mercado de estaciones en Brasil. 4) Ecuador y Perú: sus empresas estatales Petroecuador y Petroperú cuentan con cadenas propias y afiliadas de expendio de combustible. 5) Paraguay, Uruguay, Venezuela: Petropar, ANCAP y PDV (filial de PDVSA) respectivamente, también gestionan redes de estaciones bajo control estatal.

Evidentemente, República Dominicana sería un país más en adoptar este modelo de negocios que combina eficiencia operativa con objetivos públicos. La clave para el gobierno dominicano estaría en elegir bien la cadena a adquirir o asociarse a través de una alianza público-privada y sobre todo gestionarla con criterios empresariales, como sucede con otras empresas mixtas y públicas del país como EGE Haina, EGE Itabo, la Central Termoeléctrica Punta Catalina y la propia Refidomsa.
Adicionalmente, esta integración reforzaría la seguridad energética de la nación: ante eventuales crisis ante un voluble panorama geopolítico, el Estado tendría una herramienta directa para asegurar el suministro en todo el territorio, sin depender exclusivamente de la voluntad de importadores privados, ya que estos últimos pueden legalmente abstenerse de importar combustibles si las condiciones de mercado son adversas para sus resultados financieros. Con una cadena propia, el Gobierno importaría vía Refidomsa y distribuiría combustibles a un precio razonable, con un subsidio de más fácil gestión, evitando crisis de suministros que pondrían en juego la estabilidad sociopolítica y económica del país.
Sin lugar a dudas, con al radicar una propuesta como esta, el beneficiario sería el consumidor final, que podría evidenciar una mayor estabilidad en los precios de los combustibles -con menor carga para el fisco- y una garantía de suministro incluso en momentos de crisis globales. Esta propuesta, unida a la modernización de la refinería mencionada en el punto previo, haría de Refidomsa una empresa integrada de energía, presente en toda la cadena de valor: desde la importación y refinación del crudo hasta el despacho de gasolina directamente a los vehículos de todos los dominicanos.
Central de generación eléctrica a fuel oil y gas natural
Otra de las acciones estratégicas propuestas, que podría emprender el estado dominicano y Refidomsa, es el establecimiento de una nueva planta de generación de energía que pueda aprovechar el fuel oil producido por la entidad en sus actividades de refinación de petróleo y al mismo tiempo operar con gas natural, provocando la incorporación de la empresa estatal a este importante mercado del cual ha estado notablemente ausente por décadas, a pesar de su creciente importancia estratégica particularmente en el sector de la generación eléctrica.
De acuerdo con las últimas memorias del organismo coordinador del sistema eléctrico nacional interconectado (SENI), en el 2024 el fuel oil (tanto el No. 2 como el No. 6) como fuente primaria de energía representó el 12.8% de la generación total de las centrales del sistema durante ese año. Esto significa que, a pesar de los dilatados esfuerzos del sector público y privado en las últimas décadas, para la conversión de numerosas centrales para el aprovechamiento del gas natural como fuente primaria y la construcción de las centrales a carbón de Punta Catalina, el fuel oil no ha podido ser desplazado completamente como combustible de base económica en la lista de mérito del sistema energético nacional.
Considerando que los precios de producción de fuel oil de refinería son los más bajos del mercado, esto favorecería que el posicionamiento de esta nueva central en la lista de mérito del SENI sea sumamente competitivo, pudiendo inclusive alcanzar durante coyunturas favorables de precios del mercado internacional los bajos costos de despacho de centrales de gas natural. En el mediano plazo, se espera que en los próximos años se incorporen al sistema más plantas de combustible a partir de gas natural y energías renovables, reduciendo posiblemente la participación del fuel oil a niveles mínimos. Si llegase el día en que ninguna generadora privada consuma fuel oil, Refidomsa enfrentaría un serio problema: se vería obligada a exportar todo su residual a bajos precios (o con primas negativas) o a recortar su procesamiento de crudo, afectando su rentabilidad. Por eso, la propuesta es que la propia Refidomsa, en colaboración con el Estado Dominicano, desarrollen una central de generación eléctrica que consuma ese producto, en adición al gas natural. De esta manera, la refinería tendría garantizado un cliente fijo para su fuel oil, prolongando indefinidamente sus operaciones de refinación. Adicionalmente, esta nueva central de este tipo aportaría capacidad firme adicional, reforzando la estabilidad del suministro y podría ubicarse estratégicamente cerca del centro de carga, en terrenos contiguos propiedad de la propia Refidomsa.
En resumidas cuentas, instalar una central eléctrica de ciclo combinado con capacidad de funcionar con fuel oil y gas natural, propiedad del Estado por vía de Refidomsa, traería varías ventajas estratégicas para la empresa estatal y para el país: se asegura un comprador para el fuel oil de la refinería, se obtiene una planta nacional para control de precios en el mercado eléctrico, y induce a Refidomsa en el mercado del gas natural del país. Es una propuesta que podría interpretarse como intrépida, especialmente por el creciente abandono de ese combustible en la matriz energética nacional, que por supuesto requerirá análisis técnico, pero que sin embargo responde a una lógica clara de seguridad energética nacional.
Hub regional para el comercio de crudo y derivados

Finalmente, la última propuesta estratégica trasciende el mercado local e imagina a la República Dominicana convertida en un centro logístico regional de hidrocarburos. La idea es desarrollar, posiblemente en alianzas público-privadas con corporaciones internacionales o entidades estatales productoras de petróleo, un hub de almacenamiento, mezcla y comercialización de crudo y derivados en el Caribe, teniendo a Refidomsa como centro. El contexto para esta propuesta es sumamente favorable. El auge de la producción de crudo estadounidense, guyanesa y surinamesa en la coyuntura actual conjuntamente con las necesidades crecientes del mercado asiático y europeo en materia energética, especialmente por los cambios generados en el mercado por las sanciones al comercio de petrolíferos con Rusia, crean una oportunidad única para la creación de esta infraestructura para el almacenamiento y redistribución del petróleo y sus derivados a nivel internacional.
El Caribe históricamente ha servido como zona de tránsito y almacenamiento de crudos para múltiples productores. Se estima que la región cuenta ya con una capacidad de almacenamiento de aproximadamente 138 millones de barriles de petróleo y productos. Sin embargo, casi toda esa capacidad está concentrada en islas y terminales específicas (islas Vírgenes, Bahamas, Puerto Rico, entre otras), y la República Dominicana hasta ahora no participa significativamente en ese negocio global.
El Estado dominicano a través de la Refinería y con la promulgación de leyes y resoluciones de estímulo podría impulsar un proyecto de inversión para la instalación de tanques de almacenamiento de gran escala y facilidades portuarias para manejar crudo y combustibles en tránsito. La ubicación de República Dominicana, de miras a este proyecto, es indudablemente privilegiada: el país se encuentra en la ruta entre la Costa del Golfo de Estados Unidos y el Canal de Panamá, cercanos a las vías hacia Europa y con fácil acceso al Océano Atlántico. Con la expansión de la producción en Guyana y eventualmente en Surinam, el Caribe verá incrementado el flujo de crudos dulces ligeros en busca de refinerías o compradores internacionales. Un hub en el país podría ofrecer servicios de almacenamiento temporal a esos productores, que a veces deben esperar ventanas de entrega o mejores precios. Así mismo, podría ofrecerse a comercializadores internacionales facilidades de mezclado de crudos de diferentes calidades o grados API, de suerte que satisfagan los requerimientos de calidades de crudos específicas de diferentes mercados en el mundo.
Para República Dominicana, las ventajas de un proyecto así serían múltiples. En lo económico, significaría ingresos por servicios de almacenaje, manejo y tránsito, generación de empleos especializados, y mayor volumen de comercio en los puertos del país. En lo estratégico, colocaría al país en una posición más ventajosa en las negociaciones petroleras internacionales. Tener grandes volúmenes de crudo circulando por instalaciones propias podría, por ejemplo, facilitar intercambios de petróleo por derivados, o asegurar inventarios de reserva en caso de force majeure. Y justamente en ese punto: un hub aumentaría la cantidad de días de reserva de combustibles disponibles en el territorio nacional, reforzando la seguridad energética nacional. Sin lugar a dudas, sería un colchón logístico invaluable.
Aunque hay que evaluar también los desafíos que implica esta propuesta. Actualmente, el país carece de la infraestructura portuaria necesaria. Ningún puerto dominicano tiene el calado suficiente para recibir buques súper tanqueros del tipo VLCC o ULCC (Very Large/Ultra Large Crude Carriers), que son los que transportan grandes cargamentos de crudo intercontinentalmente. Para ser un hub competitivo, habría que adecuar al menos un puerto, ya sea ampliando uno existente o construyendo una terminal costa afuera con monoboyas que permitan descargar buques de gran tamaño. Esto supone inversión significativa. Sin embargo, varios países del Caribe ya lo han hecho con éxito, como por ejemplo, las Bahamas, con la terminal de South Riding Point en la isla Gran Bahama.
Este proyecto que convertiría a República Dominicana en un hub petrolero de clase mundial podría situar al país en el mapa energético global con un rol protagónico. Refidomsa sería un protagonista natural en esa empresa, aportando sus terrenos, experiencia en manejo de hidrocarburos y su reputación para atraer socios en potenciales alianzas público-privadas. Lograrlo daría al país mayor influencia en el suministro regional de combustibles y sería una salvaguarda ante shock externos, y por consiguiente, una garantía para la seguridad energética nacional.
Refidomsa es y seguirá siendo estratégica para la nación. Su fortalecimiento, a través de iniciativas como las antes mencionadas, no es solo un asunto de carácter empresarial, sino una estrategia país. Modernizarla, integrarla y expandir su alcance podrían resultar ser tareas sumamente complejas, sin embargo, los beneficios en materia de seguridad energética nacional, estabilidad de precios y crecimiento económico potencial beneficiarán a todos los dominicanos.
Publicado en Revista Nirvana, edición Junio-Julio 2025.
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